La Herencia Nefasta.

Tomado del blog de Arturo Peniche Solís
Peña Nieto Barbie

Llegó para quedarse. Es la herencia nefasta. Con los resultados de las recientes elecciones intermedias se confirma la eficacia de la fórmula: candidatos jóvenes y bonito/as y derroche de recursos. La asombrosa e ingente inversión en publicidad y promoción no se ve -si se mide en relación al ingreso per cápita- ni siquiera en las democracias más avanzadas. Una simple campaña para diputado precisa de carretadas de dinero que antes no se invertían ni en las campañas para gobernador.

En estos tiempos donde la lectura predilecta de las elites es TvNotas (no que esto tenga nada de malo per se, de hecho, la citada revista y el Hola son mi lectura predilecta a la hora de las sagradas deposiciones. El problema es que para muchos es la única “lectura”), no extraña la entronización de la estulcia, el culto a la frivolidad que invade a nuestra clase política. Si antes teníamos que vivir con políticos ignorantes y rapaces ahora, además, tenemos que sobrevivir con su insufrible banalidad.

Existen alternativas a esta fórmula: sí, jóvenes políticos que entiendan los modos de nuestra “sociedad del espectáculo” y que al mismo tiempo poseen la vocación política y la preparación teórica necesaria, estoy pensando en figuras como Boris Johnson [al que recomiendo ver en YouTube], actual alcalde de Londres o en Antanas Mockus, ex-alcalde de Bogotá, ambos modelos de políticos anti-solemnes y festivos pero ajenos al vacío mental. En cuanto al despilfarro, es preciso decir que en un país con las tremendas desigualdades de México el asistencialismo no es una opción, es un imperativo.

El problema no es de fondo sino de grado. No hay límites para el dispendio: al necesario apoyo para alimentos, la beca estudiantil o los programas de pisos de cementos le añadimos bienes suntuarios que drenan el presupuesto y consiguen votos pero que estarían mejor invertidos en caminos, clínicas o escuelas. Los candidatos -con sus contadas excepciones- son niño/as bonitos sin profundidad de miras, sin visión histórica y sin la costumbre de pensar el país, ajenos a la reflexión y con ganas de continuar el mantra Hankista pero sin el talento del finado profesor. Si bien la fórmula fue descubierta por el PRI de Peña Nieto y aplicada con celo por las nuevas generaciones del partido de la revolución vuelta institución, ahora el problema es que los políticos del PAN y de lo que queda del PRD han tomado nota y confirmado la eficacia del método. Ahora ya saben como gobernar para ganar elecciones: maicear a las masas cueste lo cueste -aún a costa de endeudar y quebrar el erario-, espectáculos gratuitos, camisetas a tutiplén, frases vacías y lemas estilo new-age y ante todo, “echar rostro” a diestra y siniestra.

Esta es nuestra herencia nefasta. El imperativo: ganar elecciones, ¿y el futuro?, será problema de otros. Paradójicamente, los niñitos bonitos del “cambio generacional” parecen decir: que se jodan las futuras generaciones.

Peña Nieto blancanieves
*Fotos tomadas del blog El Demócrata

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