Enormes similitudes entre Sarah Palin e Ivonne Ortega; la más importante, la FALTA de ÉTICA.

José Luis Sierra V.

El pasado domingo 26 de julio, Sarah Palin, la Gobernadora de Alaska, dejó el cargo por renuncia. La que fuera compañera de fórmula de John McCain en las recientes elecciones presidenciales optó por separarse del cargo, abrumada por juicios en contra de ella, de su familia y de su Gobierno.

El grueso de las denuncias en contra de la popular y carismática ex-Gobernadora cuestionan la ética de su desempeño público. Denuncias que, en su mayoría, han sido presentadas por Andree McLeod, una antigua aliada y colaboradora de Sarah Palin, quien comenta que la ex-Alcaldesa de Wasilla (un pequeño condado de 5 mil hab.) “…perdió el piso y se dejó llevar por la corrupción…”.

Tras una corta y rutilante carrera política, Sarah Palin sorprendió a la opinión pública norteamericana cuando apareció como candidata a la Vice-Presidencia por el Partido Republicano. A pesar de haber mostrado enorme ignorancia y poca preparación política, Sarah Palin parecía blindada a las críticas por su enorme carisma y por el trabajo que hicieron sus asesores de imagen.

Probado está que se puede engañar parte del tiempo a toda la gente o todo el tiempo, a una parte de la gente, pero no se puede engañar todo el tiempo, a toda la gente. Y así sucedió con Sarah Palin. Fue un asunto de poco peso político el que adelantó el derrumbe de la Hockey MUM: cuando se supo el costo de su vestuario y accesorios, todos cargados al presupuesto de la campaña; cuando se supo que su peinadora “exclusiva” cobraba 20 mil dólares mensuales y otro tanto su equipo de maquillistas.

En cuestión de semanas se rompió hasta desaparecer el ensalmo que rodeaba a Sarah Palin, mostrándonos que una carrera política que se finca en el “manejo de imagen” puede esfumarse de un momento a otro, con solo dañar la imagen.

Los yucatecos que sienten irremontable la popularidad de la gobernadora Ortega debieran detenerse a analizar lo que ocurrió en el caso de Sarah Palin y lo que ocurrió con políticos del mismo corte en México. ¿Recuerdan el caso del gobernador Arturo Montiel o el ‘¿tú le crees a Madrazo?’ que desinfló al PRI y a su candidato?

En política y en cuestiones electorales no hay nada escrito para siempre…

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