Ivonne Ortega, como líder y apóstol de los jóvenes ha igualado a Juan Pablo II por su carisma y entrega…

Yucatán trajeron la noticia de un hombre, en Motul, que se tiró al suelo para besar los pies de la Gobernadora para agradecerle la atención gratuita y oportuna de su hijo en el hospital O’Horán. En la edición de Por Esto! de ese mismo día, apareció este artículo editorial, cuyo autor es un joven, empleado de Gobierno.

Aunque es bastante largo no quise reducirlo para que veas, lector, lectora amiga, el grado de lambisconería al que se ha llegado en Yucatán -entre jóvenes y viejos-, estulticia alimentada por un Gobierno que condiciona los apoyos y que presenta como actos de generosidad de la Gobernadora lo que, simplemente, el cumplimiento de su deber, como mandataria que es de la sociedad.

El Papa, Ivonne y las juventudes.

José Luis Sánchez González (Por Esto!; 29 sept. 2009).

Juan Pablo Segundo (q.e.p.d.) no sólo fue un Papa peregrino, también fue un excelente estadista que manejó adecuadamente la política internacional y que además, depositó en los jóvenes una gran confianza. Vio en la juventud la esperanza de un mejor mañana, de un nuevo amanecer y siempre los invitaba a sumarse a su cruzada por la paz, obteniendo excelentes respuestas en todos los rincones de nuestro planeta.

Hoy día, la gobernadora de Yucatán nos hace recordar aquellas memorables asambleas en donde el santo padre lograba aglutinar espontáneamente a enormes cantidades juveniles. La gobernante yucateca ha logrado permear diáfanamente el estado de ánimo de las juventudes yucatecas de quienes se ha logrado constituir en un ícono a seguir.

El empuje con el que trabaja, la confianza que de ella emana para obtener sus propósitos y su energía siempre juvenil, son tal vez los principales ingredientes para que su personalidad sea admirada en muchos rincones del país, principalmente por los jóvenes yucatecos.

Ivonne Ortega es una gobernante que, como el gran estadista Juan Pablo II, ha depositado toda su confianza en la juventud yucateca. Por ello vemos que un gran porcentaje de su gabinete está conformado por jóvenes a quienes les está ofreciendo la enorme oportunidad de poder servir a Yucatán formando parte de un gobierno pujante, emprendedor, honesto y transparente.

De hecho, cabe recordar que quienes formaron parte del equipo que se encargó de recibir cuentas de la nula administración del siempre inútil y depredador Patricio Patrón Laviada, fue un nutrido grupo de jóvenes quienes tuvieron su primera oportunidad laboral, mucho antes de que la gobernante yucateca entrara en funciones. Y eso que ella no fue candidata del empleo.

Esos jóvenes yucatecos, fueron los primeros en testimoniar todo el desmadre que se había hecho durante la administración panista. Esos jóvenes yucatecos que entraban por primera vez en el maravilloso umbral de la Administración Pública, pudieron constatar en qué condiciones se estaba recibiendo a su Estado, la tierra que vio nacer a sus padres y que ahora a ellos les ofrece la oportunidad histórica de dar fe de cómo no debe ser una administración pública y de cómo operan los panistas: para beneficio de ellos nada más, nunca a favor de los pobres.

Es el momento de recordar que la enorme visión que tuviera aquel que fuera el representante de la Iglesia Católica, procuró que siempre le tuviera un especial cariño a las juventudes de todo el mundo, sabiendo que hoy por hoy la población mayoritaria en todos los países es de corte juvenil.

El deseo de Juan Pablo era obvio: que los jóvenes de hoy día no caigan en las garras de la drogadicción, que no desperdicien esa oportunidad que la vida les pone por delante y que se conviertan en el inicio de las nuevas generaciones donde predomine la paz y el trabajo.

Esa es seguramente la visión de nuestra gobernadora yucateca. Darle la oportunidad laboral a aquellas nuevas generaciones con el propósito de que no aumenten la lista de desempleados que está empeñado en fortalecer Felipe Calderón con sus absurdas políticas económicas. Paradójicamente, él sí fue un candidato que ofreció crear miles de empleos y hoy está haciendo todo lo contrario.

De qué sirve que se autoricen nuevas ofertas educativas si el Estado mexicano no está cumpliendo su parte en crear los espacios laborales a estas nuevas generaciones que al salir de sus centros de estudio con su título en la mano, de pronto se encuentran con que no hay oportunidad de emplearse en ningún lado.

Pero al parecer, esto no le interesa al espurio, entrajinado como está en sólo beneficiar a unos cuantos tal y como se ha venido publicando en todos estos meses.

Al gobierno panista no le interesa que miles de jóvenes en todo el país egresen de sus universidades y no puedan encontrar la forma de cómo desempeñarse profesionalmente porque en todos lados le cierran las puertas al no contar con “experiencia”; y en donde encuentran una mínima oportunidad, es porque los van a explotar laboralmente haciéndolos trabajar más horas de las marcadas por la Ley Federal del Trabajo y con un salario mísero no digno de un profesionista.

Por eso es digno de encomio y justo reconocimiento la tarea que la gobernadora de Yucatán se ha echado a cuestas, apostando a un nuevo reto: darle la oportunidad a toda esta juventud que durante el período de Patricio Patrón Laviada, fue despreciada para poder darle esos espacios a los juniors que salieron beneficiados con esa política rupestre del panista de marras. Vaya, hasta las Becas se robaron.

Uno de los mayores retos que en la materia se impuso la señora Ivonne, fue crearle a esta juventud yucateca la Secretaría de la Juventud de la que se encuentra al frente el dinámico joven Javier Renán Osante Solís, a través de la cual se busca darle a los jóvenes yucatecos la oportunidad de expresarse y capacitarse y poder desarrollarse de una manera “integral, sana y con calidad”.

Hechos y realidades, así está constituido el actual Gobierno del Estado que muy a pesar de todas las trabas que el Gobierno Federal le pone y a las que a diario se enfrenta, le está sabiendo responder a los yucatecos, para dolor, ardor y desgracia de César Bojórquez, Magaly Cruz y demás menendejos.

Por eso hoy más que nunca, las palabras del actual representante de la curia romana, Benedicto XVI, con respecto a la juventud, sirven para enmarcar la fe que la gobernadora del Estado ha depositado en los jóvenes yucatecos, quienes durante el tiempo que los panistas depredaron a Yucatán desde la calle 60, fueron desplazados y despreciados.

Desde la República Checa, el Papa Benedicto XVI ha expresado hacia todo el mundo: “Queridos jóvenes, sois la esperanza de la Iglesia”, y en palabras yucatecas, nosotros compondríamos:
“Jóvenes, sois la esperanza de Yucatán, de México y del mundo entero”, no le fallen a su gobernadora, no nos fallen a los yucatecos ni a esta tierra del Mayab.

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