Mérida y los meridanos han sido hostigados, ignorados, discriminados por el Gobierno de Ivonne Ortega…

José Luis Sierra V.

Obstinada, negándose a rendir cuentas a sus mandantes, enredada en complicidades con los grandes especuladores, Ivonne Ortega ha apostado a la mala memoria de los yucatecos. Intenta evadir costos políticos mediante el olvido antes que enmendar errores o reconocer que sus excesos agravian el sentir y el pensar de los y de las yucatecas.

Su estrategia de “control de daños” mediante el olvido, en vez de encarar el fondo de los graves y constantes escándalos en que se han visto envueltos ella y algunos de sus colaboradores, desde mi particular punto de vista, ha lastrado su imagen personal y ha llevado a su Gobierno a los límites de la ilegitimidad, la precaria sobrevivencia para cualquier Gobierno que pierde la confianza de los gobernados.

Política con poca trayectoria y nula experiencia de Gobierno, Ivonne Ortega se ha rodeado de un grupo de expertos y de analistas que le recomiendan, puntualmente, qué hacer y qué no hacer en materia de medios de comunicación, discursos y declaraciones. Pero si la Ninia de los Embustes ha demostrado ser una política persistente y disciplinada a las recomendaciones de sus asesores de imagen, también nos ha demostrado que sus asesores poco o nada conocen del “alma yucateca” y menos, mucho menos, de lo que es hacer un buen gobierno.

Considérese lo anterior para revisar y evaluar la coherencia y la solidez que existe entre el discurso de Ivonne Ortega, entre la conducción de su Gobierno y la estrategia diseñada para conseguir el objetivo más preciado, al que pudiéramos calificar de prioritario, tanto para el Gobierno de Ivonne Ortega como para los fines personales de la Gobernadora: ganar la Alcaldía de Mérida.

A lo largo de 27 meses de Gobierno poco, muy poco, ha hecho el Gobierno de Ivonne Ortega por la ciudad de Mérida y por quienes vivimos en ella. Por el contrario, por el afán de golpear a la administración panista de Mérida y de golpear al último reducto del panismo peninsular, Ivonne Ortega y su grupo han evitado hacer cualquier posible inversión que beneficie a Mérida y a sus pobladores. Durante 27 meses, Mérida ha sido objeto de una política restrictiva en materia de inversión y de gasto públicos, Mérida ha sido política discriminada, socialmente agraviada por parte del Gobierno del estado.

¿Se quiere mejor muestra de agresión que el “cerco” económico y social que se ha tendido en torno al Hospital Regional de Alta especialidad? Una inversión federal, de enorme importancia, que no ha podido rendir todos los beneficios que debiera a la sociedad yucateca y meridana, simplemente porque a la Señora de los Cochis no le ha dado la rementada gana de que el hospital funcione fuera del control de la “OLA ROJA”.

El Gobierno del Estado no ha hecho calles, ni pasos a desnivel, ni ha construido escuelas, clínicas, mercados o parques. Bueno, ni siquiera se ha cambiado el sistema de semáforos para mejorar la vialidad. Nada, nada en materia de obra pública ha hecho el gobierno de Ivonne Ortega en Mérida.

La ampliación del Periférico y la construcción de sus pasos a desnivel han sido pagadas y realizadas por el Gobierno Federal. Los parques, obra del Ayuntamiento; lo mismo que el bacheo de calles o el mantenimiento de los mercados, la operación de limpia, la recoja de basura y la disposición final de desechos. El control del transporte, lo arrebató Ivonne de manos del Ayuntamiento y lo hizo sólo para darles el aumento de tarifas a los concesionarios como pago de “facturas políticas pendientes”.

Antes de tomar posesión la Seño de los Cochis quiso capitalizar la muerte de varios peatones que cruzaban el Periférico y se comprometió a construir trece pasos peatonales en un plazo no mayor a seis meses. Después de 27 meses, sólo está en operación uno de los 13 pasos peatonales prometidos. Y ése fue construido por un particular (Juan Carlos Xacur) a cambio de utilizar su estructura con fines publicitarios.

Si los meridanos fuésemos ciudadanos activos y responsables debiéramos sentirnos indignados por el trato de “ciudadanos de segunda” que nos confiere el Gobierno del Estado. El gasto que conllevan los numerosos programas sociales se realiza, en su inmensa mayoría, en los municipios, fuera de Mérida. Las pocas carreteras que se han construido durante la presente administración se hallan localizadas lejos de Mérida y en poco o nada benefician a sus pobladores.

La falta de una política de empleo o de promoción de inversiones productivas afecta con particular dureza a la población meridana, ya que es en la ciudad capital y en el entorno metropolitano en donde se localizan la mayoría de las universidades, los centros de capacitación para el trabajo y la mayor parte de la población calificada.

En la siguiente entrega describiré y analizaré el “complejo del malix” que embarga a Ivonne Ortega y a sus colaboradores y que los hace agredir a Mérida y a los meridanos, implementando una estrategia apresurada, equivocada, urgidos que están de ganarse el voto de los meridanos.

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