Felicitación de Navidad de un periodista al Gobernador de Quintana Roo.

DESPACHO 14

Palabras de Navidad para Félix González Canto.

Alfredo Griz (gobernantes.com; 24/Diciembre/2009)

De mi bitácora de recuerdos y promesas por cumplir…

Desde este rincón latente del país, sin más tiempo que el que me resta, sin más cosas por decir que las que en los litorales de este papel me quedan por escribir, sin más razón que la que escurre por mi tinta y mis sueños, vestido de hombre, a veces de humo, una tantas de rabia ardiente y otras tantas ocasiones de impotencia como montaña lejana.

Aquí estoy para reclamarte, no desde la trinchera escondida de quienes le apuestan a la mentira, de quienes junto a ti caen en el morral de la infamia y no logran salir más que a fuerza de golpe y golpe, aquí estoy como un rastro entre la hierba, más libre que un silbido o un sueño, brillando como un lucero en la noche, muy a tu pesar y el de tus perros que ladran y persiguen a deshoras los gazapos de la verdad rauda.

Aquí sigo, claro en lo que pienso y digo, claro como llovizna en tu tierra seca y estéril de vida, llena de crímenes y de mentiras, aquí sigo con mi pluma chorreando tinta, escupiendo verdades, en este mar azul, aquí como ave al vuelo, como tarde escampada, como en la noche los incendios, como tu verdad oculta y tu mentira absoluta.

Como un cocuyo que ilumina y recuerda nombres como el de Maira Ayuso, Evelyn Tripón, José Francisco García Méndez o el del compañero Alberto Velázquez López, todos ya muertos bajo su mirada complaciente o bajo su tutela, ¿por qué no?

Aquí estoy señor Gobernador Félix González Canto, yo soy su ojo crítico, que como luna en el médano ilumina lo que el poder de la corrupción y la sin razón que ostentan oscurece, aquí en estos lugares lejos, solo no obedezco a ninguna mano oscura ni me mueve lo que a usted, voy solo labrando conciencias a punta de letras y palabras, clavando en el pecho lo que tu les quitas en las manos, voy piando glorias, como buen tropero, como el de la Mancha, con una mano en el arzón de cuero y en otra la lanza.

Óigame y óigame bien señor gobernador, óigame porque no callare jamás, óigame en las lejuras, en la brisa que toca la palma, como la pena , la pobreza y la miseria de miles de quintanarroenses, óigame cuando vea un águila en el ceibo, cuando vea a un arriero, cuando el gallo no respeta el silencio, como cuando el relincho en el aire, trae nombres como Yunes, Carvallos, Alor, Viveros, Succar y otros tantos que no me cansare de recordarle, hasta que se me acabe la tinta y las teclas se desgasten, óigame bien cuando despierten mis compañeros, porque ahí sabrá que nunca me fui, que me quede aquí a ver cómo se va usted…

Quejas y sugerencias a emiliogriz@hotmail.com

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