Muestras y señales de la corrupción que nos ahoga: la “mafia agraria” se apodera de Yucatán.

José Luis Sierra V.

Los datos y las señales que ha dado a conocer Diario de Yucatán sobre la corrupción que impera en el gobierno estatal, específicamente en la Secretaría de Fomento Agro-pecuario y Pesquero son una pequeñísima muestra de la enorme podredumbre que existe en la administración estatal, que empieza por el tráfico de plazas, continúa en los sueldos y las prestaciones que se auto-asignan los altos funcionarios a discreción, y llega hasta los recursos que debieran ser para programas de corte asistencialista pero que terminan en el bolsillo de funcionarios, en el financiamiento de campañas o en la asignación de contratos a amigos y favorecedores.

No dudaría en aseverar que la corrupción del grupo gobernante es el problema más grave que enfrenta Yucatán. Más que la carencia de rumbo y de proyecto o que la falta de capacidad de los funcionarios gubernamentales. El gasto dispendioso y las carretadas de dinero que se jalan del presupuesto y también del gasto corriente HAN LLEVADO A LA QUIEBRA A LA HACIENDA pública.

Si bien pudieran escasear las pruebas fundamentadas, los señalamientos del Diario de Yucatán sólo confirman algo que la sociedad yucateca sabe de tiempo atrás. Prácticamente no existe yucateco que no tenga algún amigo, algún vecino, pariente o simple conocido, que haya sido contratado por “ser amigo del amigo” o por haber sido integrante de la Ola Roja. Es difícil encontrar a un yucateco que no tenga experiencia personal y directa de la prepotencia y del derroche con que se conduce cualquier empleado estatal, por más bajo que sea su puesto. Son muchos los yucatecos que tienen información fehaciente de cochupos y trampuchetas gubernamentales, tanto de los funcionarios como de las dependencias.

“Jalan con todo lo que pueden, con todo lo que encuentran a su alcance”, así me describió un empresario amigo el comportamiento de la alta burocracia que nos gobierna. Así explicó la acumulación de facturas por pagar, por cientos de millones de pesos, que tienen al borde de la crisis a muchas empresas yucatecas.

No obstante el peso de las evidencias y la gravedad de los hurtos, considero que el mayor desfalco que viene maquinando el grupo familiar y político de Ivonne Ortega es en el ramo inmobiliario, en donde se han ido apoderando de cientos de hectáreas, por distintos rumbos del estado, a precios irrisorios, utilizando recursos del erario para su liquidación y valiéndose de la fuerza y del temor para obligar a los legítimos propietarios a mal vender sus bienes. Les adelanto un dato clave, con nombres incluidos, para que realicen sus propias indagaciones: de un año a la fecha, radica en Mérida el señor Nicolás Zapata Ramírez, uno de los socios del despacho “I Arquitectos” (empresa fantasma) y del Grupo Kaknab. Al despacho “I Arquitectos” le fue asignado el contrato para proyectar el Gran Palacio de la Cultura Maya, una obra a la que se le tienen destinados casi 200 millones de pesos (según la más reciente declaración de la Ñora de los Afeites). El Grupo Kaknab (en realidad son dos socios: Zapata y Eduardo González Cid. ver: http://www.eluniversal.com.mx/articulos/43792.html) se ha constituido en “pantalla” del gobernador González Canto para realizar negocios “de saliva”, que empezaron en el ramo de los museos y de la cultura, en Cozumel, y que ya llegaron a la especulación de tierras (para mayores detalles: http://www.mexicodesdeyucatan.mx/crityuc64.html ).

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