Lo que nos faltaba: los militares estiran la institucionalidad para marcar rumbo y tareas políticas.

José Luis Sierra V. (13 feb. 2010).

Nada más de leer el discurso del Gral. Guillermo Galván –del pasado 9 de febrero- se me puso la piel chinita de gallina y me empezó una temblorina de orígenes mentales que hizo subir mi adrenalina. Y es que, mire usté, eso de rememorar con detalle cómo un puñado de jóvenes colegiales defendieron al presidente Madero y olvidarse que la hombrada de esos cuasi púberes fue motivada por una rebelión militar. Sí, una asonada cuartelera, la soldadesca levantada por los más insignes y reconocidos generales de aquél momento. ¿Cómo se le podía haber olvidado este “detallito” al general Galván de todos ustedes?

Carne de gallina se me puso al leer que el General de Generales (que no otra cosa es el General Secretario) refrendaba su lealtad a la institución presidencial y, en nombre de ella, zamarreaba a partidos, a legisladores y a políticos “de a pié”, enumerándoles sus deberes para con la patria, recriminándoles sus mezquindades. Carne de gallina se me puso al preguntarme qué diantres tienen que hacer los militares activos en el campo de la política, cosa que no ocurría desde 1940.

¿Cómo se le pudo haber olvidado al General Secretario que a muchos años de concluidas las batallas de la Revolución, muchos años después había levantamientos cada temporal, generales que se rebelaban por quítame estas pajas, zonas enteras del país con las armas en la mano, que porque de la Huerta no había sido el candidato escogido por Obregón; que porque Escobar se oponía a la reelección de Obregón; que Cedillo, abanicado por las petroleras, reivindicaba el papel de los militares en la alta política con la última asonada cuartelera que se tenga memoria. La posible rebelión Henriquista, que muchos querían, no llegó a ser, por eso precisamente, por ser militar.

Tuvo que ser un General Presidente, el mismísimo Cárdenas, el que recluyera a los militares en sus cuarteles, por más generales que fueran. Y si México conoció y disfrutó de setenta años de paz, pese a los políticos corruptos y nefastos, si en el país se han podido desahogar las diferencias y despejar las dificultades de una manera pacífica ha sido ÚNICA y EXCLUSIVAMENTE porque los militares en activo han permanecido impedidos de participar en política, de una manera directa y partidista. Situación que, por desgracia, no pudieron disfrutar nuestros hermanos de América Latina a lo largo del siglo XX.

Fue por esos recuentos memoriosos que me surgió la temblorina conforme mis ojos repasaban las palabras sentenciosas pronunciadas por el General Secretario. Por eso el disparo de adrenalina y el surgimiento de temores que creía idos para siempre. Y es que los militares están de regreso a la política mexicana; ya quieren cobrar en ese campo su desempeño en la lucha contra el narco. Al menos eso dejó entrever el general Galván y si no es eso lo que quiso decir, si fue eso lo que yo le entendí, lo que entendimos algunos o muchos de los que tenemos ese pinche vicio de andar leyendo las palabras de otros.

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