El “otro” espectáculo. Ecos de la Batalla de Kukulcán.

Por Carlos Cámara Gutiérrez (Diario de Yucatán; 22 feb. 2010).

Y los sueños se convirtieron en pesadillas…

El corazón no bastó y el sentir popular le ocasionó una taquicardia que, junto a otras dolencias sociales, le podrían provocar un infarto fulminante.

Por medio de la pantalla de televisión, cobijada por Televisa, la gobernadora Ivonne Ortega Pacheco, a semejanza de Guty Espadas, trató de sacar fuerzas de flaqueza, pero no le alcanzó.

Intentó unirse a las arengas del público que momentos antes la rechazó. Se paraba, vociferaba, manoteaba, alentaba al boxeador yucateco, pero no fue suficiente.

Incrédulo, José Sulaimán la veía de reojo, y sonreía cuando la jefa del Ejecutivo se unía al coro de 8,000 voces del Polifórum Zamná: “¡Rómpele la m…, rómpele la m…, rómpele la m…!” Hasta los conductores del espectáculo boxístico se sonrojaron con las expresiones públicas, y se disculparon: “No podemos repetir lo que dice la voz del Zamná, pero están impulsando a Guty Espadas”.

Y ahí, en primer cuadro, flanqueada por Don King, Sulaimán y un poco más alejado Emilio Gamboa Patrón, la gobernadora gritaba y gritaba…

Tal vez quería sacar esa ¿espinita? que le laceró el corazón, ese órgano que presume que no se le cansa, por la no esperada censura popular que su imagen sufrió, aquella construida con cuidado y paciencia.

Para los que no tuvimos la oportunidad de estar en el Polifórum de la Unidad Deportiva Kukulcán, lo que vimos por la televisión y escuchamos por la radio, lo confesamos, nos sorprendió. No dimos crédito al comportamiento de la jefa del Ejecutivo estatal. Una cosa es la emoción y otra lo que miles de espectadores vieron en las pantallas de TeVe.

La bulla que armó el público que llenó el Polifórum Zamná y los gritos de rechazo a Ivonne Ortega, que se escucharon por las ondas radiofónicas, también nos impactaron, nos asombraron. “Qué rechifla. Compadezco a la persona que se sentó detrás de Ivonne”, nos comentó un amigo que escuchó por la radio y vio la transmisión de la función de boxeo en cadena nacional.

¿Qué fue lo que originó esa inesperada rebeldía del público? ¿Una mayoría socioeconómica no afín a su administración? ¿Un hartazgo a una política que todo lo convierte en espectáculo? ¿La sociedad comienza despertar de su letargo? No faltará quien diga que es muestra de que tenemos una gobernante de carne y hueso, que siente, que tiene un corazón tan grande que palpita minuto a minuto para apoyar a los yucatecos… no lo dudo.

Lo que me quedó muy claro es que los productos de la mercadotecnia tan sólo son oropel, y que como el celofán, terminan por romperse con el tiempo.— Carlos Fernando Cámara Gutiérrez camara@megamedia.com.mx

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