¿A poco todo el desmadre nacional se debe al Narco y a la decisión de acabar con él?

La cantidad de muertos, todos los días, y el desorden que priva en el bando de las instituciones públicas (policías y Gabinete de Seguridad; poder judicial; gobiernos estatales; bancos, Aduanas…) nos dejan ver que el poder del Narco controla, por lo menos, una docena de entidades y mantiene comprobada influencia en el resto del país.

No acabamos de entender, ni de aceptar que, PARA QUE EXISTA Y FUNCIONE EL CRIMEN ORGANIZADO se necesita, resulta indispensable LA COLABORACIÓN DEL PODER PÚBLICO. El aparato policial y el sistema de procuración e impartición de Justicia por delante.

Pero la debilidad institucional y el desbarajuste social del que se valió el Narco para afianzarse y crecer no se limita a ese campo de la vida nacional. El mismo desorden y la misma debilidad han permitido que se mantengan entronizados y crezcan, como nunca, los consorcios financiero-empresariales de perfil y prácticas monopólicas. (CARSO; CEMEX; BIMBO; GICSA; GRUMA; FEMSA; bancos, farmacéuticas, mineras, constructoras, compañías aéreas…etc.) Lo mismo pasa con el reducido grupo de familias y magnates que controlan a la radio y a la televisión privada, la única que existe en México. También de esa debilidad institucional y de ese desorden social se han valido la Iglesia católica, el Ejército y los gobernadores, para avanzar y crecer a costa de los intereses nacionales y aún para restablecer privilegios que la historia y la madurez social habían cancelado o disminuido. ¿Y qué decir de la injerencia del Gobierno de los Estados Unidos y de los intereses norteamericanos (financieros; empresariales; comerciales; aduana-fiscales; militares y de “seguridad nacional”; ideológico-religiosos; migratorios y de reserva de mano de obra… etc.) en la vida interna y en la esfera de toma de decisiones?

Para quien no ha terminado por comprender lo que son los PODERES FÁCTICOS; para los que no acaban de entender cómo operan y de qué manera NOS AFECTAN A TODOS, todos esos grupos que hemos enlistado en el párrafo anterior son los PODERES FÁCTICOS que mantienen aherrojado a México y que, lejos de interesarse por la salud nacional y por la fortaleza de las instituciones, SE BENEFICIAN CON EL DESORDEN IMPERANTE, con la debilidad de nuestras instituciones, con los conflictos, con las omisiones y los yerros de nuestros gobernantes.

Cuando abonan a las divisiones estériles y a la falta de respuestas a la sociedad, también en ese sentido sirven los políticos a los poderes fácticos. Y lo hacen premeditada, conciente, organizadamente.

Además de servir a los grupos de poder fáctico y de pugnar por sus intereses desde la esfera pública, la clase política mexicana, toda, de todos los partidos políticos, saben que la confrontación estéril y la falta o la aplicación incorrecta de decisiones beneficia a SUS PATRONOS. Por eso abonan la descomposición política; por eso alimentan la confrontación y la división social; por eso se empeñan en revolver las aguas… Lo hemos escrito varias veces y lo ratificamos ahora: los políticos que tenemos no pueden sacar al país del marasmo que ellos coadyuvaron a generar y que se afanan en mantener. Los políticos NO PUEDEN RESOLVER nuestros problemas, los problemas del país, PUES ELLOS SON PARTE DE LOS MISMOS. Y una parte sumamente relevante y gravosa, me atrevo a asegurar…

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