¡Pierden ganando!

Por Jorge R. Muñoz Menéndez* (Diario de Yucatán; 17 mayo 2010).

Si en algo salimos ganando ayer los meridanos es que quedó bien claro que el modelo político al que le apostó Ivonne Ortega Pacheco y su PRI ¡está agotado! No podemos, aunque sí deseamos, decir lo mismo de los yucatecos, pues las condiciones de la zona rural son muy distintas a las de Mérida.

Y lo escribimos pese a que ese desgastado modelo puede conseguir ahora el triunfo electoral, pero en ese caso será una victoria muy costosa, no sólo económicamente hablando sino sobre todo en el campo de la política.

“Un triunfo pírrico”, dirían los amigos de las frases rimbombantes, obligándonos a recurrir a la Academia de la Lengua para recordar estas definiciones: 1. Dicho de un triunfo o de una victoria: Obtenidos con más daño del vencedor que del vencido.

2. Conseguido con mucho trabajo o por un margen muy pequeño.

3. De poco valor o insuficiente, especialmente en proporción al esfuerzo realizado.

El modelo avasallador, descarado, invasivo, simulador… de la ola roja no sólo llegó al día de las elecciones en franca tendencia descendente, sino cargando un cúmulo de errores que ahora ponen en una encrucijada a todo el gobierno estatal y a los priistas que prefirieron obedecer en vez de cuestionar muchas decisiones.

Apostarle de nuevo a ese manual seguramente acarrearía cuando menos grandes riesgos. Y eso cuestiona no sólo habilidades y estilos sino incluso fortalezas.

El hartazgo, lo insultante de los excesos, lo burdo de la burla a las leyes, la desfachatez… todo eso ya colocó al modelo político-electoral de la ola roja en un territorio que no esperaban ocupar tan pronto.

Ya perdió aquel brillo que sacó al PAN del gobierno del Estado. Ahora se ve sin fuerza real aquel torbellino que encandilaba o desafiaba a propios y extraños.

Como muchas cosas que carecen de suficiente sustento, la ola roja terminó esta jornada electoral como aquellas estruendosas amenazas de huracán que se desvanecen ante los primeros frentes fríos que nacen cobijados en fuerzas que parecen débiles pero tienen origen y destino.

Hace unos meses ganó y convenció. Hoy ese modelo ya no convence y cuando mucho podrá ganar pero vemos muy difícil que pueda volver a ganar. ¿Por qué? … Porque, obligado por su esterilidad gubernamental —cero obras, cero proyectos sustentables y cero transparencia— esta vez se desnudó sin rubor y mostró hasta de qué es capaz con tal de sostenerse en el poder.

El modelo político electoral de la ola roja sacrificó lo que parecía un gran futuro dentro de la política racional con tal de arrebatar un presente que en sociedades como la meridana, y pese a la siesta cívica de muchos, se muestra ahora como el escenario que propicia la cortisona en la agonía.

Ivonne Ortega impuso un modelo con las siguientes mortales características:  El eje y único eje de todo el aparato partidista es ella misma, la gobernadora.

El egocentrismo marca el destino y conforme más dure su exposición oficial o política se hacen más evidentes las debilidades. Súmenle desplantes y excesos… Con todo eso y más tienen que cargar sus incondicionales.

El dedazo es tan caprichoso que borra lo que es y puede ser y hacer cualquier candidato(a). El partido y sus grupos están al servicio de la ola y no la ola al servicio de las fuerzas internas y necesidades del partido.

Controlar el aparato electoral —Ipepac y anexas— forma parte de los planes de gobierno. Hay observadores que colocan la redilimitación del Distrito 7 como prueba de hasta dónde llega la “alquimia”.

El aparato de seguridad y la impartición de justicia también son herramientas políticas.

Los presupuestos oficial e informal figuran en la estrategia. Decorarlos es parte del “chiste”, sobre todo cuando la complicidad de propios y ajenos está garantizada. Eso, por ejemplo, permite dejar semiabandonados dos necesarísimos hospitales… y cosechar aplausos ¡incluso del gremio de los constructores!  Probada la eficacia de la apuesta por la frivolidad y el acoso vecinal, hay que incrementar la dosis de merengue y destinar cantidades industriales de dinero para crear una estructura territorial que desde meses antes encadene el voto ciudadano.

Hay que dar escarmientos públicos a los que incursionan en los campos de la crítica y la oposición. El mensaje es claro: El que se salga del redil le pasa esto… No vale la pena exponer lo que ya tienes.

Todas estas características o líneas de acción conforman un modelo de hacer gobierno y política que aquí en Mérida ya mostró cuán fuerte puede ser y cuán débil es. Lo vivido ayer nos recuerda aquella frase de Howard Fast que dice: La fuerza y la debilidad de la mentira son la misma cosa.

Por eso, expuesto ahora a plenitud vemos que su éxito sólo depende de su capacidad de dominar y no de convencer, de arrebatar y no de conquistar.

… Con esa clase de turbina no se llega muy lejos.

Cascabel ¿De qué estaban pendientes ayer los jóvenes yucatecos? ¿De las elecciones o del juego en el Azteca?… En la respuesta están muchas respuestas.— Mérida, Yucatán.

jmunoz@megamedia.com.mx  *) Asesor de la Dirección Editorial de Grupo Megamedia

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