Del falseo de datos de la deuda a la indignante subordinación de los PRI-diputados

Dice bien el secretario Baqueiro, el Gobierno de Yucatán no es un gobierno quebrado y es que no hay gobierno que pueda quebrar. Un gobierno siempre tendrá ingresos o bienes que puedan negociarse a cambio de lo que se debe. Pero Yucatán es un estado endeudado, sobre-endeudado por un gobierno derrochador, por su mal gobierno, por la pésima administración, la que encabeza una mujer ignorante, soberbia y corrupta. ¿Así? o más claro…

La deuda de Yucatán NO ES DE MIL 800 MILLONES, como se nos dice. A esa deuda con los bancos hay que sumar MIL 400 MILLONES que se deben a proveedores y, ojo, DOS MIL MILLONES que se han dispuesto del ISSTEY (Fondo de Pensiones y cuotas no pagadas) más 400 MILLONES de aguinaldos de empleados estatales, sueldos y prestaciones del personal eventual. Se deben, pues, CASI 6 MIL MILLONES DE PESOS y si estoy mal…que me corrijan

Ivonne Ortega cometió el error, el gravísimo error de pensar que su triunfo en las urnas equivalía a UN CHEQUE EN BLANCO para su gobierno y para su desempeño personal. Sus errores, sus excesos, su torpeza y su soberbia, a lo largo de tres años, han acicateado a la sociedad yucateca y hoy ha logrado lo que se creía imposible: unir a los líderes sociales, juntar a la sociedad organizada, pero…¡¡TODOS EN SU CONTRA!!

Los diputados del PRI cometerán un gravísimo error al actuar como empleados de la gobernadora. Avalarán, sin dudas, el presupuesto de ingresos enviado por su jefa, gravando actividades y sectores estratégicos de la economía. Lo que no han pesado los “niños héroes” es que los tiempos que corren no soportan tal servilismo ni la sociedad yucateca aceptará esas bajezas…¡¡menos aún cuando son a costillas de los que trabajan y producen!!

Las ambigüedades y las diferencias que se han manifestado entre los dirigentes de las distintas cámaras empresariales se explican por la relación que mantienen los grandes empresarios con el gobierno del estado y, en particular, con su capitana. Así que serán los Ponce, los Gómory, los Abraham, los Chapur, don Raúl Casares, los Molina, los Loret y dos que tres jefazos más, los que decidan en realidad si el empresariado se la juega contra los aumentos de impuestos o nó

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